Los 4 buitres de la Península Ibérica

África Banzo

Socia Capitalista
12
agosto 2022

Si miramos al cielo de nuestra querida Península Ibérica, muchas son las sorpresas que nos podemos llevar. Animales majestuosos sobrevolando nuestras cabezas, animales de gran envergadura, animales que nos deleitan con su aleteo cuidadoso mientras planean en las corrientes… Y es que no hay persona que no alce la vista si nos sobrevuelan una bandada de 20 buitres leonados… pero ¿sabrías distinguir un buitre leonado y un buitre negro? ¿Y un alimoche? ¿Y en qué zonas podrías estar viendo un quebrantahuesos? Hoy estamos aquí para intentar demostrar que no todo lo que nos sobrevuela en España son cigüeñas (sin menospreciar a estas, por supuesto).

4 especies de buitres podemos ver en la Península Ibérica, de mayor a menor tamaño, el buitre negro (Aegypius monachus), el buitre leonado (Gyps fulvus), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) y el alimoche (Neophron percnopterus), a cuál más espectacular…

Las cuatro especies pertenecen a la familia de los accipítridos, formada por aves rapaces o de presa y caracterizadas por su fuerte, robusto y ganchudo pico con el que desgarran la carne o carroña, ayudados por sus garras y con un espectacular sentido de la vista.

Muchos de los problemas y amenazas que afectan a estas especies tienen que ver con la pérdida del hábitat y las molestias que causamos en él, además de los tendidos eléctricos sin protección y los terroristas de la fauna que emplean veneno para otras especies, acabando en los sistemas de nuestras protagonistas tras ingerir los cuerpos. Todo esto hace que los buitres, en España, sufran un gran “acoso”. Nosotros fomentamos su conservación, porque son los verdaderos limpiadores del ecosistema y su labor sanitaria es fundamental para hacer desaparecer los cadáveres y las enfermedades que pueden transmitir.

Empezaremos por el de mayor envergadura, el buitre negro, con casi 3 metros, siendo más normal verlo entre 265 cm y 290 cm, y hasta 115 cm de altura. Es muy difícil distinguir entre ambos sexos, pero presenta diferentes tonalidades según la edad, siendo el adulto pardo oscuro, con plumas alrededor del cuello y plumón en la cabeza. El joven es mucho más oscuro, incluido el plumón de la cabeza. En el caso del final del pico o cera, el adulto lo tienen de un color azul y el joven rosáceo.

Aunque es una especie en categoría “vulnerable”, en el Parque Nacional de Monfragüe se encuentra la mayor colonia reproductora de buitre negro de todo el mundo. Su hábitat favorito son los bosques mediterráneos, haciendo una excepción en Mallorca, donde tiende a usar los pinos de los acantilados. Suele ser solitario, no tan gregario como otros buitres. Es monógamo y hace sus nidos en las copas de los árboles, renovándolos en cada ciclo reproductivo. La hembra normalmente pone solo un huevo, que se turnan para incubar y tras 55 días rompe la cáscara para la primavera. El polluelo siempre está acompañado por uno de los progenitores y le irán alimentando hasta que eche a volar.

Para alimentarse aprovecha mucho la carroña de pequeños mamíferos de la zona, también grandes, aunque suele empezar por los tejidos musculares y no centrarse en las vísceras.

El segundo más grande, y más conocido por ser el más numeroso y común de los cuatro, es el buitre leonado. En toda Europa se han contabilizado más de 20.000 parejas reproductoras (esto sin contar los ejemplares jóvenes que buscan un lugar en el que instaurarse), destacando Aragón y Castilla y León, que lideran en número de estas parejas reproductoras. Tienden a formar grandes colonias e instalar sus nidos en las zonas más rocosas de las montañas y los cañones fluviales.

Imagen de Christel SAGNIEZ en Pixabay

Buitre leonado – Imagen de Christel SAGNIEZ en Pixabay

Imagen de Denis Doukhan en Pixabay

Buitre leonado

Imagen de Denis Doukhan en Pixabay

En este caso, los ejemplares pueden llegar al metro de altura y hasta 250-265 cm de envergadura. Complicado diferenciar entre sexos, pero no entre diferentes edades, los adultos presentan un plumaje pardo-grisáceo, siendo más claro hacia dorsal y más oscuro a ventral. Los jóvenes portan un color marrón-rojizo más oscuro que los adultos. Ambos tienen el cuello desplumado para evitar ensuciarse al introducir la cabeza en la carroña. En el caso de los adultos, el plumón del cuello es claro, con frondosas plumas blancas en la parte más pegada al cuerpo, con el pico en color hueso y el iris de sus ojos amarillento. Por el contrario, los jóvenes tienen estas plumas más rojizas y despeinadas, y el pico y el iris negros.

A principios de año, las parejas se cortejan para mantener fuertes sus lazos de unión y la hembra pone un único huevo que incubarán ambos hasta 54 días, y cuidarán del polluelo hasta que consiga valerse por sí mismo.

Para diferenciar en vuelo a los dos anteriores deberemos fijarnos en la posición de las alas. Mientras que el buitre leonado pone las alas en forma de copa cóncava o de “sonrisa”, el buitre negro las coloca hacia abajo, de forma convexa o simulando “tristeza”. Además, el negro es más oscuro, pero según nos dé la luz, esto es mucho más difícil de distinguir.

Continuamos con la especie más delicada por situación de “en peligro de extinción”, el quebrantahuesos. España es líder en reproducción de estos ejemplares, destacando las más de 100 parejas instauradas en el Pirineo, además de los proyectos que empiezan a dar sus frutos en los Picos de Europa.

El quebrantahuesos puede pasar el metro de altura y llegar a los 290 cm de envergadura. Los adultos son espectaculares. Presentan un color pizarra oscuro en la zona dorsal del cuerpo y las alas, mientras que el vientre guarda las plumas más rojizas o anaranjadas, que llegan a cubrir hasta las patas. La cabeza está cubierta por plumas de un tono claro, incluso en color crema alrededor del cuello, formando una especie de corona despeluchada, que a veces se ve “manchada” por motas negras en la zona del oído y alrededor del cuello. Lo que le hace único es el antifaz que va desde el ojo hasta la zona de la barbilla, acabando en una especie de barba justo debajo del pico. Los ojos son impresionantes, esa mirada nunca se olvida, con un iris amarillo rodeado por una franja rojiza que loa hará más imponente aún. Los ejemplares más jóvenes tienen un color más homogéneo, pardo oscuro, hasta casi los 8 años.

La época reproductiva comienza en otoño, con el especial cortejo que realizan los machos, lanzándose con las garras y en picado, a la vez que emiten largos e intensos silbidos. Las parejas nidifican en zonas rocosas de alta montaña, sitios prácticamente inalcanzables para nosotros a pie, pero sí con telescopio y cámara en mano.

La hembra será casi siempre la encargada de incubar los dos huevos que puede poner con hasta casi 10 días de diferencia, haciendo que, tras la eclosión de ambos, uno lleve ventaja al otro y acabe sobreviviendo solo el mayor. El macho se encargará de traer alimento al nido hasta que los pollos puedan quedarse solos y la madre empiece a salir. Cuando vuelve a empezar el ciclo reproductor, los jóvenes deberán abandonar el nido por completo.

Y como muchos sabemos o podemos imaginar, su nombre viene de su brutal alimentación, y no es para menos, ya que su dieta se basa en huesos, a pesar de que a veces pueda carroñear pequeñas piezas, tendones o pellejos. Para ingerir los huesos, que normalmente son de pequeños o grandes herbívoros, debe romperlos en trozos más pequeños. Así, es capaz de cargar con estos huesos, elevarlos tan altos como ellos consideren y lanzarlos contra las rocas para que se despedacen, y así tragarlos de golpe. En el caso de pequeños animales, se ha visto que son capaces de engullir extremidades completas.

Por último, el más pequeño de nuestros cuatro buitres, el alimoche, catalogado en diversos libros como “vulnerable”, “en peligro” o hasta “en peligro crítico”, y es que ha estado y está tan amenazado que casi nos cargamos otra especie (más), al contrario que los faraones egipcios, que lo adoraban…

Pero vamos a conocerle un poquito más de cerca, para poder identificarlo si tenemos la suerte de que se cruce en nuestro camino… Conocidas unas 1500 parejas reproductoras en España, con variada distribución, podríamos encontrarlos por muchas zonas montañosas o abruptas, ocupando los cortados y zonas de oquedades rocosas, y distinguiendo dos subespecies, percnopterus, en Europa, África y parte de Asia, y majorensis, endémica en Canarias, conocida aquí como “guirre”.

Llega a medir 65 cm de altura y hasta unos 170 cm de envergadura, pudiendo ser la especie de buitre de la Península Ibérica más fácil de reconocer en tamaño adulto, ya que presenta las plumas de un color crema sucio, con los extremos de las plumas de las alas en negro. Alrededor de la cabeza y el cuello, las plumas blanquecinas y despeinadas le dan un toque descarado, simpático, y junto a su rostro amarillo, hacen que sea inconfundible. Sin embargo, los jóvenes son mucho más oscuros, con la cara en tonos azul oscuro o grisáceos, por lo menos hasta los 5 años. Al contrario que las otras tres especies de buitres, el pico del alimoche no es tan compacto, es más alargado, pero igualmente resistente y desgarrador.

Quebrantahuesos - Imagen de Gerhard en Pixabay

Quebrantahuesos – Imagen de Gerhard en Pixabay

Como buen carroñero, localiza muy bien los cadáveres en descomposición, pero tiene que esperar a que otros buitres más grandes le abran las “puertas del banquete” y después aprovechará los restos que queden en la zona. Además, hay zonas en las que se le conoce como “boñiguero”, puesto que a veces tiende a alimentarse con los excrementos del ganado.

Con la primavera llega su época reproductiva. La hembra puede llegar a poner hasta 3 huevos, aunque lo más normal es que sean solo uno o dos, y tras 42 días de incubación por parte de ambos progenitores, nacerán los pequeños polluelos, que serán cuidados principalmente por la hembra hasta su independencia, aunque con tan solo 90 días ya disponen de su plumaje completo.

4 buitres, 4 maravillas de la Naturaleza que hay que cuidar y conservar, educando a las generaciones futuras y enseñándolas que son los mejores “sanitarios” del aire.

¿Y ahora qué? ¿No son tus aves favoritas?

Conmigo lo han conseguido…

Foto de la cabecera del artículo de pájaros creado por wirestock – www.freepik.es

 

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